domingo, 26 de julio de 2009

Tecnologías e Internet

Tecnologías e Internet,
un implemento de la labor periodística

Internet es la gran revolución. Lo es, lo ha sido, y lo será, para todos los sectores de la sociedad, sobre todo para aquellos que tienen como base la transmisión de datos y de información. Por eso conviene ver el impacto y la incidencia que van teniendo en ciertas labores, como la periodística. Los resultados de algunos estudios, como el que mencionamos en esta oportunidad, son muy positivos.

Un estudio realizado entre 84 profesionales de la comunicación de la Región pone de manifiesto el uso extendido de las nuevas tecnologías informativas entre estos trabajadores, que ven en las TIC´s, como no podía ser de otro modo, un instrumento de ayuda en sus respectivos trabajos, así como un apoyo a la hora de contrastar noticias y de buscar fuentes para sus noticias y reportajes. Todo avanza a un ritmo galopante, y también lo hace la utilización de Internet y de los ordenadores, con todos sus soportes, formatos y posibilidades. Los periodistas lo saben, y por ello hace ya más de una década que se han venido implantando estos avances sin pausa, buscando optimizar en todo momento los recursos. El estudio al que nos referimos fue realizado en el marco de un análisis de la Facultad de Educación de la Universidad de Murcia, dirigido por el catedrático Pedro Guerrero sobre la situación de los periodistas.

Por hacer una reseñable comparativa de datos, señalemos que un estudio de la Asociación de la Prensa de Murcia del año 2002 da cuenta de la necesidad que entonces, como ahora, se planteaban los periodistas en el aspecto formativo y en relación concretamente a las nuevas tecnologías. Veían las TIC´s como una oportunidad y como una necesidad, dos caras de la misma moneda. Sin riesgo, decían los antiguos, no hay ocasión. Y la ha habido: en unos años se han incardinado estas tecnologías en el sector periodístico, como en otros, y tanto en cuanto a su uso como fuente de información y transmisora de datos, como en cuanto a los soportes para la difusión de noticias, reportajes y todo tipo de géneros periodísticos.

Llegado el año 2008 conocimos que el 81.2 por ciento de los periodistas de la Región indican, según la mencionada encuesta, que hacen uso de Internet, y añaden, igualmente, que la Red de Redes ha mejorado su capacidad y su nivel profesional. Está claro que, como complemento, Internet se ha vuelto básica. Se gana tiempo, se consultan otros pareceres, otros objetivos, datos e intereses, y, en este sentido, ya no hay una unidad de criterios, sino muchos criterios. Ahora el profesional debe saber discernir lo importante de lo que no lo es, lo relevante de lo anecdótico, lo global de lo parcial, para ayudar a la sociedad a que comprenda las claves que nos conciernen a todos como individuos y como colectivo.

También se consideran los profesionales formados en materia de nuevas tecnologías (más de un 70 por ciento), si bien todos, en el apartado de observaciones de la muestra aludida, expresan la conveniencia de hacer más cursos, de más calidad, de más duración, fundamentalmente en el ámbito de las nuevas tecnologías y de los diversos programas. Está claro que es éste un proceso imparable donde todos convenimos que la formación ha de ser permanente y durante toda la vida. No obstante, hay un 42 por ciento de empresas que no suelen hacer cursos de reciclaje de ningún tipo, y en ese campo es preciso que todos trabajemos, especialmente las organizaciones profesionales. Debemos convencernos de esta necesidad, del valor añadido de este reciclaje.

La convergencia a la que nos lleva Internet de todos los medios existentes hasta ahora, esto es, la prensa, la radio y la televisión, supondrá ciertas adaptaciones de los géneros y espacios que hasta ahora hemos conocido. Únicamente así ganaremos con las tecnologías y con sus progresos, pues podremos optimizar y rentabilizar los recursos de los que disponemos. Lo que queremos decir es que no ha de haber una mera traslación de formatos, sino una mejora de éstos con “el nuevo gran soporte”. La experiencia de los últimos años ha de servir en esta esfera. También dice la reseñada encuesta que hay que trabajar para que los periodistas sepan rentabilizar los abundantes instrumentos de labor con los que contamos. El conocimiento precisa más conocimiento.

La mejora en las fuentes, como se ha dicho, y también en la consulta de eventos casi en tiempo real, sin olvidar las enormes posibilidades formativas y culturales que posee Internet, entre otras cosas por su permanencia en el tiempo, son los grandes aliados con los que hemos de caminar en el futuro inmediato de la profesión periodística. Será, como ocurre en otros ámbitos, el uso que hagamos de este gran medio de comunicación el que decida si prevalecen o no sus bondades. Por lo tanto, está en nuestras manos lo que queremos que sea, lo que deseamos que nos aporte. De nuevo, el ser humano debe hacer un buen uso de las máquinas y de sus engranajes. Aprovechemos otros errores históricos. En el fondo, estamos hablando, como en otros escenarios, de que el ser humano es la medida de todas las cosas.

Juan TOMÁS FRUTOS.

sábado, 25 de julio de 2009

Demasiado calor en la comunicación

Utilizar símiles a menudo es útil ante el escenario que cada día pintamos en los medios de comunicación. Hoy hablamos de calor, que se vuelve excesivo en muchos momentos. Decimos que hay demasiado calor porque imprimimos un exceso de adrenalina para que los diferentes espacios supuestamente “funcionen”. Hemos generado, a nivel de costumbres o de usos en los consumos comunicativos, unas rutinas que se han convertido en un círculo vicioso que nos puede, que se apodera de ese grado de autonomía que deberíamos saber gestar y defender.

Y hablamos de calor por la existencia de una temperatura demasiado elevada en cuanto a soportes, formatos y contenidos para perseguir y conseguir unas audiencias más y más altas. Concentramos muchos esfuerzos, a menudo vacuos en cuanto a las formas y los fondos, para tener u ofrecer la apariencia de una verdad atractiva que se queda más con lo segundo que con lo primero, por desgracia.

La clave del éxito de los programas se halla en lo truculento, en lo amarillista, en lo sensacionalista, en el morbo, en la estridencia, en los extremos que apenan y/o afean la realidad para que ésta impacte mucho más. Las conciencias no siempre están a la altura de las circunstancias. Atendemos lo urgente, pero no siempre damos con lo más importante. El desarrollo de estas posturas mediáticas no es, en todo momento, una vía de salida que edifique a esa sociedad que consume algunos de esos tipos de comunicación que estamos señalando.

Todos somos responsables y deudores de estas actitudes y comportamientos. Nos implicamos lo justo para decir lo políticamente correcto, pero lo cierto es que las programaciones audiovisuales sobre todo conculcan las labores de servicio público y de respeto que habría que potenciar. Está en nuestras manos el tomar medidas, mas, como en el viejo romance, lo dejamos sucesivamente para mañana.

Hace falta fomentar una pro-actividad que nos permita no digerir tanta basura y ser más coercitivos a la hora de demandar otra escuela, otra docencia, por parte de los “media”. No podemos, ni debemos, permanecer impasibles ante las imágenes de violencia, con contenidos monocordes o justificadores de lo injustificable. Los valores universales de solidaridad, de empatía, de corresponsabilidad, de respeto, de entrega, de colaboración, de ayuda, de bondad, etc., han de ser los vehículos de una etapa marcada por y para tener en cuenta las consideraciones y las circunstancias de los demás.

Todo no vale, pues, entonces, nada vale. Por eso, por más cosas, hemos perdido fe, esperanza, credibilidad, perspectiva, visión de futuro... No hemos sabido tratar a tiempo esas “malas maneras” que nos conducen a fomentar los peores sentidos olvidando, con frecuencia, aquello que nos ha hecho estar unidos como sociedad. Conviene que reflexionemos sobre el uso que hacemos del conocimiento, de ese costoso conocimiento, en algunos medios de comunicación que nos cuentan, por ejemplo, las intimidades de supuestos famosos como, si en ello, nos fuera una mejora social sustancial. Nos estamos engañando.

Por eso, cuando aprietan las temperaturas, cuando nos aprestamos a una cierta dosis de descanso, apostamos por una renovación del quehacer de lo periodístico y de lo comunicativo. Hay que refrescar y reinventar las mejores intenciones para convertirlas en hechos, y, como tales, habrán de ser tratados como “sagrados”, que lo son. Nos jugamos mucho en ello, así que no dejemos para mañana lo que debemos hacer hoy. Confiemos en que el descanso veraniego nos sirva para reflexionar.

Juan TOMÁS FRUTOS.

Vacaciones que comienzan y acaban

Sé que llega el final de las vacaciones, y sé que surge ese destino irreparable en un momento malo. Siempre son inoportunos los finales, pero este año lo son más. Sí, hay nombres. Te vas, me voy. Ya no nos veremos, o eso me parece, o eso es lo que temo.

La vida, siempre convulsa, o en demasiados momentos agitada, nos deja con una especie de tormenta en ciernes por lo inexplicable del corazón, que se ve herido, cabizbajo, falto de alimento, con ausencias que están a punto de producirse. No lo entiendo, porque no quiero, pero comprendo que viene la conclusión de esta historia porque no es la primera vez que pasa, ni la última…

Te vas, sí, con tus rutinas de siempre, y surgen dudas sobre esos vencimientos periódicos, sobre las propuestas de vernos, de quizás amarnos, de sentirnos plenos en alguna etapa venidera (confiemos en que sea próxima)... El azar nos llevó a una ruta diversa, y ahora pacemos en prado ajeno, asustados por la inseguridad de una relación de trapecio sin red. La noche llega.

Echo de menos tu mirada, tu sonrisa, aún antes de esa marcha que ya se presenta imposible de detener. Tuvimos una suerte increíble de conocernos. La historia es, fue, será, muy hermosa, tan linda como esos instantes de pasión que nos sacaron del mundanal aburrimiento.

Advierto que la confianza se recuperó en una etapa de fortalezas no previstas. Por eso todo ha sido tan interesante en este mes de palabras que viajan mucho más allá de lo que vemos. Nos provocamos ser felices por necesidad, con el paso abigarrado de unos besos que se fundieron en negaciones de la tristeza. Ahora, sin embargo, comienza a ganar la partida la melancolía, y duele.

Hay promesas que no nos atrevemos a hacer. Hay un pavor que inunda los corazones que tanto han aleteado en estos días, después de una etapa en puro vacío. Parecía que algunos sentimientos no iban a volver a surgir entre las olas tempestuosas de un universo convencido solo a medias. Afortunadamente, todo ha ocurrido, aunque lamentemos la resaca de la soledad que se cierne sobre nuestras cabezas. Los lamentos son inevitables con tanta nostalgia como nos golpea, anticipadora de la sequedad que nos aguarda.

Se acaban las vacaciones, aunque para otros sigan, aunque las aventuras de todo género continúen su curso por vericuetos no escritos. Yo vuelvo a la rutina con la esperanza de que los sueños mitiguen un poco lo que tanto escuece ahora; y con la esperanza también de que algunas de esas elucubraciones se vuelvan realidad; y con la fe de poder pronunciar, en la nueva noche que ahora se apodera de mí, ese nombre, el tuyo, que tanto bien me ha regalado. Terminan las vacaciones para unos, y comienzan para otros…

Juan TOMÁS FRUTOS.

viernes, 24 de julio de 2009

La dinámica de creación de los Colegios, una realidad

Una de las propuestas más importantes que os hicimos cuando llegamos a la Junta Directiva de la FAPE era promover una nueva realidad en nuestras asociaciones profesionales. Nos referimos a los Colegios Oficiales. Con ellos pretendemos tener más visibilidad, más prestigio, más presencia social, al tiempo que nos hemos marcado contribuir a la mejora formativa del sector y a promover una nueva conciencia respecto de nuestra profesión a través de una normativa deontológica, que hemos de fomentar y hacer cumplir como base del futuro de nuestro gremio.

Prueba de la buena marcha y de la buena gestión de todo este nuevo proceso es la creación del Colegio Oficial de Periodistas de la Región de Murcia, que comenzó su andadura el pasado 18 de Mayo con su primera Junta de Gobierno, presidida por su decano, Juan Tomás Frutos, promotor durante dos años de este flamante escenario. El Colegio ha sido emprendido desde la Asociación de la Prensa de Murcia, que tiene 103 años. Las dos entidades van a existir en conexión, con lo cual se va a unir la impronta y presencia social de un instrumento bien implantado en esta Región a la modernidad de un nuevo organismo, que añadirá estructura y fuerza a un sector necesitado de ambas.

Aunque su vinculación y pertenencia no es obligatoria, aspira a ser, como ya se indicó en el pasado informe del mes de Diciembre (véase correo dirigido a todos los presidentes y presidentas), una referencia social en los principales asuntos que atañen al sector y que hay que solventar, esto es, la precariedad, los bajos salarios, el intrusismo, la caída de la calidad y de las condiciones de trabajo de los profesionales, las condiciones y circunstancias de las nuevas rutinas laborales que surgen con Internet, etc.

Como quiera que la iniciativa de Murcia posee la virtud de tratar de unir al sector, se observa como un proceso que puede servir al resto de regiones españolas, algunas de las cuales están ya poniendo en marcha procesos similares. Es el caso de Castilla-La Mancha, de Castilla-León, de Madrid, de la Rioja, de Andalucía y de Canarias, que, tras las reuniones mantenidas con sus representantes locales y con sus líderes políticos, han emprendido las negociaciones y las consultas precisas para desembocar en la constitución de unos nuevos colegios, alguno de los cuales podrían ser una realidad a comienzos del año próximo. La Junta Directiva de FAPE, como ya os hemos venido informando, ha ido tratando con responsables de las diversas Asociaciones y con los representantes políticos encuentros en este sentido y con el deseo de promover lo antes posible los colegios en cada demarcación territorial.

El consenso, necesario

Las regiones con varias provincias, como sabéis, deben emprender el proceso de consensuar con las Asociaciones de la Prensa ya existentes, o bien en el seno de las propias federaciones, la Ley constituyente de sus respectivos colegios, reconocidos como una entidad de vertebración de determinadas profesiones en el artículo 36 de la Constitución española.

El consenso y la unión del sector se tercia como la base de todo este proceso, a la vez que una necesidad, puesto que nos aportan un valor esencial en un momento de especial crisis, que se suma la ya existente en el ámbito de los medios de comunicación desde hace una década.

Tras las reuniones mantenidas desde la Junta Directiva de la FAPE con los Presidentes de las antedichas comunidades autónomas, en proceso de gestación de los colegios, todos han expresado su apuesta por estas nuevas entidades, puesto que consideran que pueden ser, que serán, unos interlocutores válidos a la hora de negociar las situaciones en las que laboran miles de profesionales sometidos a las leyes de un mercado “sin ley”.

Como ejemplo de todo este proceso está la Asociación de la Prensa de Madrid, que podría convertirse, al comienzo del próximo año, en el cuarto Colegio de Periodistas de España, junto a los de Cataluña, Galicia y Murcia. Ahora, de lo que se trata es de ajustar mecanismos de conexión con la FAPE, de modo que cumplamos ese aserto de que la unión hace la fuerza, en este caso a través de un instrumento que nos puede insuflar más presencia social, como ya se ha dicho.

En este sentido, y como demostración de todo el proceso que debemos seguir, a la vuelta del verano, la FAPE y el Colegio Oficial de Periodistas de Murcia firmarán un acuerdo de vinculación y de colaboración que establezca la cooperación mutua en temas comunes y la representación de sus respectivos intereses en las diferentes esferas de actuación.

La formación será otra de las áreas donde van a tratar de incidir los colegios, y, con este anhelo, la FAPE y las diferentes organizaciones territoriales deben diseñar, y ya están confeccionando, todo un programa de reciclaje profesional y de incorporación a las nuevas tecnologías, al tiempo que, como quiera que hay que recuperar parte de la confianza perdida por el ciudadano, convendría poner en marcha programas de fomento de la lectura de la prensa en la escuela, en sus versiones papel y de Internet, así como planes de acercamiento a la realidad de los medios audiovisuales, en la idea de conseguir una conciencia más pro-activa y crítica a la hora de demandar mejoras en las diversas programaciones y ofertas periodísticas.

A la vuelta del verano es evidente que hay que emprender mesas sectoriales de trabajo con el fin de contribuir a la mejora de la realidad de los profesionales y de sus correspondientes empresas informativas. Por eso consideramos preciso que demos un impulso a los Colegios, tanto en las regiones donde ya se ha emprendido el proceso, como en aquellas donde hay que apostar por mesas previas de negociación.

Como han demostrado la mayoría de los profesionales consultados en algunas Asociaciones de comunidades como la andaluza o la castellano-manchega, los periodistas demandamos una nueva imagen y una nueva coyuntura para un sector que vive despidos y reducciones de personal, y que, con la caída de las audiencias, cada vez más fragmentadas, y de la publicidad y de los impactos de ésta, no apunta hacia un horizonte halagüeño.

Quizá, como ya se ha dicho, los Colegios no serán la panacea, pero sí son una nueva herramienta de trabajo en un sector que ha pecado de demasiados silencios ante lo que ocurre, y, como se suele decir, el silencio, en éste y en otros casos, no es rentable, nunca es rentable. Los Colegios Oficiales de Periodistas, como dinámica de trabajo en toda España, ya comienzan a ser una realidad. Ahora se trata de dotarlos de contenido, y ahí todos somos necesarios. Todos, todas.

Juan TOMÁS FRUTOS.

Antonio Campillo, un gran comunicador

Antonio Campillo era muy guapo, sí, por dentro y por fuera, y muy real, por dentro y por fuera, y muy buena gente, por dentro y por fuera, y un moderno, por dentro y por fuera, y un gran artista, por dentro y por fuera, y alguien singular en todas vertientes de alguien que, ante todo, fue un gran ser humano. Tuvo, en todo momento, talento y talante, y lo demostró a muchas personas y entidades, entre ellas a la Asociación de la Prensa de Murcia, a la que regaló varias de sus obras y, lo que es más importante, a la que dio su consideración y todo su cariño.

En sus silencios (me encantan las personas que miden sus silencios) halló paz y equilibrio para configurar la realidad desde una óptica ya universal. Nadie como él vio la tauromaquia. Nadie como él vio al ser humano, y, especialmente, a la generadora de la vida, a la mujer. Su quehacer artístico nos mostró la intuición, la riqueza humana, la visión, la jovialidad, la ternura, la intelectualidad de un ámbito femenino tan profundo como querido.

Ir a la Asociación de la Prensa es respirar el amor que sintieron por ella personas como Antonio Campillo, a quien hemos podido disfrutar en multitud de ocasiones. Ahora nos deleitaremos de otra forma, con ese aire que siempre supo imprimir a sus obras, algunas con nosotros/as. Aprendimos mucho de él. En adelante procuraremos seguir aprendiendo de la atmósfera que nos legó. Con sus fascinantes esculturas y diseños, con sus silencios y miradas, con su bagaje y con los resultados de su extraordinario conocimiento del ser humano, nos confirmó, sin ningún género de duda, que es, que siempre será, un gran comunicador, un maestro también para nosotros, los periodistas.

Juan TOMÁS FRUTOS.

Por el oficio más hermoso del mundo

Cuando estamos en pleno verano, y con las vacaciones en marcha para muchos, o a punto de comenzar para otros, desde el Colegio Oficial de Periodistas de Murcia queremos animar a la reflexión sobre la coyuntura actual de nuestro sector, amenazado y golpeado por la precariedad, los bajos salarios, la reducción de plantillas que lleva a una merma de la calidad informativa y la desaparición de medios y esperanzas en una profesión que es fundamental en toda Democracia.

Por ello, tras el paréntesis estival, hemos de poner en marcha una mesa sectorial que nos lleve a ver qué medidas se pueden y se deben emprender. Quizá entre todos podemos contribuir a la hora de arbitrar y de pedir ayudas para el sector, para su reciclaje, para la mejora de su prestigio y de su presencia.

El Observatorio de la Situación Periodística en la Región nos dará datos para abundar en soluciones que hemos de consensuar y de tomar con la perspectiva de que funcionen a medio y largo plazo. El sector debe recuperar la ilusión como instrumento definitivo y definitorio de sus grandes potencialidades, así como en consonancia con la labor de servicio a la sociedad al completo.

No miremos hacia otro lado ante lo que está sucediendo. Todos los días amanecemos con datos escalofriantes de pérdidas de audiencia, de empleos, de publicidad… Muchos amigos y amigas se están quedando sin trabajo o bien su futuro está seriamente amenazado. Los datos nos indican que, al menos, la mitad de los profesionales de la comunicación se plantean dedicarse a otra cosa, y eso no es bueno, ni para ellos, ni para los que han de venir, ni para la propia sociedad. La selección de los profesionales que permanecen en este sector no ha de producirse de esta manera tan dramática.

La frase de “querer es poder” y aquella otra de que “juntos podemos” han de abrirse camino. No es deseable que no reconozcamos el mundo en el que vivimos, con sus circunstancias, con las necesidades de cambios y de mejoras, con las previsiones que hemos de utilizar para determinadas mudanzas, sobre todo a efectos de actitudes. La valentía ha de ser la premisa para que sin prisas, y sin pausas, vayamos hacia otro universo con menos condicionantes en negativo en lo que concierne al Periodismo.

Entre otros objetivos, hemos de poner en marcha una Cátedra de Comunicación que nos anime a investigar sobre nuestro sector y que, más pronto que tarde, nos sirva de referencia para todo cuanto hay que hacer. Decían los griegos que en el punto intermedio está la virtud. Por eso, parece lógico que intentemos corregir los extremos carenciales en los que se hallan muchos compañeros. Se habla de la destrucción de un 30 por ciento de los empleos, de salarios que no llegan, como media, a los 600 euros al mes, de jornadas extensas sin compensaciones, como ocurre en otros oficios, de demasiados fines de semana laborando al mes, de falta de tiempo (con todo este panorama parece normal) para formarnos….

Es momento, pues, de coger otro tren, de dirigirnos a otra estación en la que compartir ese diálogo necesario, seguido de actuaciones y de propósitos de enmienda, para salir de ese túnel carente de la suficiente dignidad laboral. Creo que en ello estamos de acuerdo todos, y por eso todos nos hemos de aproximar a ese espacio donde nos sintamos lo más cómodos que sea posible para afrontar una nueva etapa en la que, por supuesto, no sobra nadie. Todos somos esenciales para arreglar las disfunciones de un trabajo que, pese a todo, sigue siendo el más hermoso del mundo.

Juan TOMÁS FRUTOS.

miércoles, 15 de julio de 2009

Entender o no entender



Con el siguiente monólogo (vídeo en inglés) empieza la excepcional película de Paul Thomas Anderson, Magnolia (1999):

En el New York Herald del 26 de noviembre del año 1911, hay una noticia del ahorcamiento de tres hombres, murieron por el asesinato de Sir Edmund William Godfrey, esposo, padre, farmacéutico y todo un caballero residente en Greenberry Hill, Londres. Fue asesinado por 3 vagabundos cuyo móvil fue el simple robo. Fueron Identificados como Joseph Green, Stanley Berry y Daniel Hill. Green, Berry, Hill. Me gustaría pensar que fue sólo una cuestión de azar.

Tal y como informa el Reno Gazette en junio de 1983, hay una historia de un incendio, el agua necesaria para apagar el fuego y de un buzo llamado Delmer Darion. Era empleado del hotel y casino Nugget en Reno, Nevada, dónde trabajaba como couprier. Muy Apreciado y considerado como un hombre dinámico, alegre y deportivo. La verdadera pasión de Delmer era el lago. Según el acta del forense, murió de un ataque al corazón. Pero lo más curioso es la nota de suicidio al día siguiente de Craig Hansen, un voluntario para combatir el incendio, padre de cuatro hijos abandonados y con cierta tendencia a la bebida.

El Sr. Hansen fue el piloto del avión que por accidente sacó a Delmer Darion del agua. Además la atormentada vida del Sr. Hansen se había cruzado con la de Delmer Darion tan sólo dos noches antes.

-Sólo necesito un dos.
-Sólo necesita un dos.
-Eso es todo lo que necesito
-Muy bien llego el momento de la verda
-Eso es un ocho.

Ante el peso de la culpabilidad y la magnitud de tamaña coincidencia Craig Hansen se quito la vida. Y yo intento pensar que fue sólo una casualidad.

La anecdota que conto en 1961 durante una entrega de premios de la Asociación Americana de Ciencias Forenses, el Dr. John Harper, presidente de la asociación, empezó con un simple intento de suicidio. Sydney Barringer de 17 años, en la ciudad de Los Angeles el 23 de marzo de 1958.

El forense dictaminó que un suicidio sin éxito se había convertido de repente en un homicidio con éxito. Me explico, el suicido quedó confirmado por una nota hallada en el bolsillo derecho de Sydney Barringer. Al mismo tiempo que el joven Sydney estaba en la cornisa de aquel edificio de nueve pisos una discusión subía de tono tres más abajo. Los vecinos escucharon, como ya era habitual, las discucion de los inquilinos y no era nada extraño que se amenazasen con una escopeta o con una de las muchas pistolas que guardaban en la casa.

- ¡Atrevete!
(Y cuando la escopeta se disparó por accidente...)
- ¡Callate! ¡Eres un cerdo!
(... Sydney pasaba por allí.)
- ¿Qué?
- ¡Calla de una puta vez!

Además, los dos inquilinos resultaron ser Fay y Arthur Barringer. La madre de Sydney. Y el padre de Sydney. Al ser acusada de los cargos, después de que la policia le diera muchas vueltas a la situación, Fay Barringer juró que no sabía que el arma estaba cargada.

- No lo sabía
- Siempre me amenaza con un arma, pero no las tengo cargadas.
- ¿Y uste no cargó el arma?
- ¿Porqué iba a cargarla?

Un niño que vivía en el edificio, visitante ocasional y amigo de Sydney Barringer dijo que había visto seis días antes como cargaban la escopeta. Al parecer las discusiones, peleas y tanta violencia eran demasiado para Sydney Barringer y conociendo la tendencia de sus padres a pelearse decició hacer algo.

- Dijo que quería que se mataran entre sí, que lo único que deseaban hacer era matarse. Que él los ayudaría si eso era lo que querían.

Sydney Barringer salta de la azotea del noveno piso. Sus padres discuten tres pisos más abajo. El disparo por accidente de su madre alcanza a Sidney en el estomago cuando pasa por la ventana del sexto piso. Muere al instante pero sigue cayendo, para dar tres pisos más abajo con una red de seguridad instalada tres días antes, para un grupo de limpiaventanas que hubiera amortiguado su caída y le hubiera salvado la vida de no ser por el agujero que tenía en el estomago. De modo que Fay Barringer fue acusada del asesinato de su hijo y Sydney Barringer fue declarado cómplice de su propia muerte.

Y en la humilde opinión de este narrador, eso no es algo que simplemente pasó. Esto no puede ser 'Una de esas cosas'. Esto, por favor, no puede ser eso. Y por lo que a mí respecta, no puede ser. Esto no fue sólo una casualidad, ¡por Dios! que no puede ser una casualidad. No. Estas cosas extrañas suceden a todas horas.



En las últimas semanas han llegado a nosotros dos noticias que recuerdan, de un modo quizás más real aunque quizás no, a las historias del comienzo de Magnolia:

  • Huir de una muerte segura, 228 víctimas lo garantizan, en el Atlántico infinito para morir a los pocos días, ni dos semanas después, en una angosta carretera austríaca.
  • La primera muerte por gripe A en España, tras ser dada de alta en tres hospitales, y una cesaria de urgencia; el primer día en neonatos de una joven enfermera; ¿el 'cable' verde o el 'cable' azul?; una muerte atroz: papilla en vena.

P.D.: un saludo para Gabriel Azorín que me dio pie para hacer esta entrada y un corte de mangas a los exámenes que la retrasaron.

martes, 7 de julio de 2009

Curso de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo organizado por la Federación de Asociaciones de Periodistas de España

BECAS: SOLICITUDNORMATIVA - CONVOCATORIA

Se celebrará en Santander durante la semana del 24 al 28 de agosto por las mañanas, con debates por las tardes. Dirige el curso Lucía Martínez Odriozola.

‘Los periodistas ante el dolor’

24 de agosto,

Apertura:

Magis Iglesias, presidenta de FAPE

Lucía Martínez Odriozola, directora del curso

María Ángeles Samperio, presidenta de la Asociación de la Prensa de Cantabria

‘Los periodistas también sufrimos’

Magis Iglesias

‘Proponiendo los límites: la eutanasia’

Pablo Simón, del Comité Nacional de Bioética

25 de agosto

‘Violencia de género y medios de comunicación’

Miguel Lorente, director de la Delegación del Gobierno de Violencia de Género

‘¿La ha matado? Era un buen vecino’

Lucía Martínez Odriozola, periodista

26 de agosto

‘Victimas somos casi todos’

Florencio Domínguez, periodista

‘El proceso del terrorismo’

Fernando Grande-Marlaska, juez

27 de agosto

‘Informar cuando lo han perdido todo’

Rosa María Calaf, periodista

‘La coordinación de catástrofes desde dentro’

Un representante de Protección Civil

28 de agosto

‘La sangre no hace buena tinta. Cómo informar del espanto sin ser cómplice ni mercader’

Alfonso Armada, periodista

‘Paz y conflicto, formación e información’

Sergio Sánchez Benítez, director general de Comunicación del Ministerio de Defensa

Clausura.

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