viernes, 7 de agosto de 2009

En recuerdo de Lorenzo Guirao

Lorenzo, una buena persona

Piensen en una mirada honesta, en una sonrisa de buena gente, y hallarán a una persona grande de espíritu. Se llama Lorenzo Guirao. Ha sido muchas cosas en el ámbito de la política, y muchas más en la esfera sanitaria y de la investigación. Ante todo, se le podría calificar con la frase de “es una buena persona”, que, en este caso, no es un tópico.

Lo recuerdo en su etapa de consejero, cuando más relación tuve con él, con sus sabios consejos, con su mirada atenta a todo, con ese respeto que únicamente personas excepcionales saben mostrar. Sí, buena persona es la expresión que mejor le define.

Le he visto en los últimos años por mi barrio: nos saludábamos y nos contábamos que la vida sigue en esa intrahistoria que nos ennoblece como sociedad y que nos encamina con fuerza hacia el progreso humano. Su itinerario ha sido extraordinario.

De fina inteligencia, ha sabido cultivar las rutinas diarias con sanas amistades. Ha sido un ejemplo de vida en lo personal, como también hemos podido constatar que lo ha sido en lo profesional.

Ahora se nos ha ido. Otro mazazo que nos llega de la vida, que nos distrae a menudo, y que repetidamente nos recuerda que nos quedamos muy solos cuando personas de la talla de Lorenzo se nos marchan a otra dimensión. Amigo, te echaremos de menos.

Juan TOMÁS FRUTOS.

Periodismo, cimiento fundamental de libertad

Miremos al entorno comunicativo que nos rodea, y hagamos unas reflexiones que, aunque obvias, son necesarias. Conviene que sepamos qué es lo importante y qué es lo anecdótico cuando hablamos de algo tan sustancial como el Periodismo. El ser humano, de manera individual y como colectivo, tiene en la comunicación periódica su piedra angular. La pieza básica del desarrollo de toda sociedad que se precie es el Periodismo, un oficio que tiene su origen en la misma idea y en la realidad del ser humano. Cuando éste tiene conciencia de sí mismo y comienza a organizarse en pequeños clanes o familias, ya podemos ver esbozado un primer estadio del Periodismo.

En cualquier era podemos detectar a alguien que trata de contar algo a sus congéneres. Es un papel básico, y hasta necesario. La opinión pública precisa de ser alimentada con lo que ocurre y con su interpretación pertinente.

Todo un bagaje instrumental ha rodeado al Periodismo desde que nace de una manera incipiente y poco definida hasta nuestros días. Los avances tecnológicos han sido una consecuencia de las ganas de ir ganando partido a los elementos de la naturaleza, y, en concreto, en el ámbito comunicativo, son utilizados para perseguir una mejora en el conocimiento, que es lo que nos distingue, a priori, del resto del medio natural, pues tenemos capacidad de analizar lo abstracto y de vislumbrar lo que ha sido, el porqué, así como su futuro, sus consecuencias y las posibles modificaciones en las conductas y actitudes.

Desde el siglo XVIII, con el fortalecimiento del Periodismo en las urbes, en los burgos, con la nueva clase social, la burguesía, hasta nuestros días, ha habido sucesivos progresos, todos importantes. No obstante, la revolución que supone Internet hoy en día no deja lugar a dudas sobre los avances que estamos registrando. En ellos, el Periodismo encuentra un aliado, si entre todos somos capaces de arbitrar buenas prácticas.

El Periodismo, como decimos, hunde sus raíces en los mismos comienzos del ser humano. Siempre hay alguien que cuenta a los demás lo que pasa, lo que está sucediendo, lo que ha sido y lo que podría ser. A lo largo de los siglos se ha ido configurando un oficio, a la vez que profesión más tarde.

Ahora, las Nuevas Tecnologías son la base de un nuevo sistema reinventado y refrescado en sus esencias. Estamos convencidos de que, con un buen uso, el Periodismo desde Internet, basado en la Red de Redes y que consulta y se nutre de estos avances, está mejorando, y más que se lucirá. El aprendizaje es multidisciplinar. Si miramos al núcleo de la sociedad, seguro que vemos, entre otras cosas, el ejercicio del Periodismo. La voluntad es necesaria, y también el compromiso. El Periodismo es un cimiento esencial de la libertad para todos y cada uno de los que componemos una sociedad que se diga avanzada.


Juan TOMÁS FRUTOS.

miércoles, 5 de agosto de 2009

En el principio y el origen, la palabra

En el principio y origen, la palabra

Miro a mi interior. Reflexiono. Me veo a mí mismo y a los demás. Me conjugo y me conjuro para hacer posibles arreglos y cambios, mejoras en definitiva. Hablo de la palabra, del entendimiento, del conocimiento que adquiere la causa con la que deseamos seguir adelante. Nos planteamos un poco de estímulo, y un poco más, hasta decir que nada humano nos está alejado. Pensamos en sentimientos, y con ellos nos embarcamos en una singladura colmada de rumbos hacia otros escenarios. Nos conseguimos en la comunicación, que es todo, que nos refiere todo, que en todo es una y universal, amplia, extendida hasta los confines de la memoria, que no ha de fallar en lo genuino y esencial.

Respiro con el término consenso, con la solidaridad que es premisa en el flujo comunicativo con el que ofertamos lo que llevamos dentro. Todo es comunicación, y todo ha de ser como resolución de conflictos, como punto de cercanía, de amor y de respeto. Lo que no se sabe se ha de conocer a través de la extracción de datos y de las circunstancias que les acompañan. Ha de ser así.

La vida es un puñado de momentos que hemos de utilizar para aprender, para justificar y para entender lo que nos sucede, que es mucho o poco dependiendo de los ciclos, de los instantes más o menos definitorios.

Juzgamos cuanto se multiplica por un plano de igualdades en lo que se refiere a posibilidades de preguntar y de responder. Nos sumamos con esos beneplácitos que han de ser las expresiones de amistad que nos envuelven. Queremos, podemos, debemos ser cómplices de una felicidad a prueba de falta de estima o de resultados materiales, suspendidos en un vacío de valores que no deseamos comprender.

La palabra es todo. En el principio fue la palabra, y el verbo se hizo humano, y lo humano conquistó la Tierra, esperemos que, a la larga para bien, para mejor, y no para lo que nos parece hoy en día. De nuevo, la palabra es el origen, ha de serlo, para ver esencias, para deleitarnos con ellas, para apaciguar ánimos y comprender que no somos si no estamos juntos. Las huellas del camino nos han de marcar otro trazado, otro ritmo, y mejores y más gratos anhelos.

Miremos al lado, y veamos al otro, y, si no somos capaces de otearlo y de comprenderlo, preguntemos quién es y digamos, en paralelo, quiénes somos. Caminemos luego parlando y parlamentando de y sobre lo que queremos hacer… juntos. Estamos listos. Debemos estarlo.

Juan TOMÁS FRUTOS.

martes, 4 de agosto de 2009

Un recuerdo y un homenaje desde Murcia

Has muerto solo, o me lo parece, lejos de la patria. Pasa el tiempo, y el tiempo nos repite la esencia del todo y de la nada, se repite de cabo a rabo, hasta darnos en las narices por si queremos aprender más de la cuenta. Te has marchado, y te has ido de la manera más incomprensible. Un accidente en moto, una curación que no llega, un avión que no se fleta, unos rumores que te distancian de la solución, y, entretanto, llegas al final de ese río que se acaba en la mar de aquel poeta tan conocido como anónimo.

Julián, has quedado con flores y sin palabra, con sonrisas y sin aliento, con miradas sin travesuras, sin aciertos por inactividad. No es momento para valorar, sino para añorar. Ni siquiera me plantearé lo que pudo haber sido y no fue, lo que podríamos haber hecho desde nuestra ingrata cadencia informal, desde lo que nos consuela, o podría, por reiterado, por humano, por sentido…

Has callado, Julián Lago, has devuelto la mirada, has dejado el testigo con el dolor de un trance tan inesperado como inaudito. No entraré en polémicas, no me dejaré llevar por la controversia, sino por la dulzura de lo humano, que siempre contemplé en ti, pues siempre advertí, y lo digo ahora que me escuchas desde otra dimensión, un valor solitario y solidario que únicamente las personas comprometidas y endurecidas por el destino de la incomprensión muestran en los jirones que les propina la existencia.

Estimado comunicador, maestro, te mando un abrazo desde Murcia,

Juan TOMÁS FRUTOS.

La radio, más viva que nunca, gracias a la ciudadanía

De vez en cuando damos con referencias que nos hacen confirmar lo que ya intuimos o hasta sabemos. Es el caso del libro del que nos ocupamos a continuación, que reitera el papel básico y vivo de la radio como empresa y como medio de transmisión de conocimientos a la ciudadanía. “La radio del siglo XXI, un medio interactivo”: éste es el sugerente título de la primera obra impresa, esto es, en formato papel, del periodista e investigador molinense Ángel Meseguer Conesa.

El trabajo, y conviene decirlo en primer lugar, es impresionante, pues hace una comparativa de las diversas ofertas radiofónicas, de su interactividad, y del grado de receptividad y de comprensión entre más de 1.000 emisoras de toda España. Es un quehacer inmenso, como las posibilidades de su autor, que es -me lo ha parecido desde hace mucho tiempo- un gran experto en materia de nuevas tecnologías de la información, así como un ingente trabajador en este campo.

El libro está publicado por Euroeditions, una Fundación especializada en los progresos tecnológicos y, más concretamente, en autores noveles o, cuando menos, desconocidos. Los jóvenes valores tienen mucho que contar, y un claro ejemplo es el doctor Meseguer Conesa. Precisamente, su tesis doctoral es el germen de la obra a la que estamos aludiendo. Pese a su juventud, su talento ya está más que demostrado.

Meseguer se ocupa y se preocupa, por este orden, de la empresa periodística radiofónica, de sus funciones, de los géneros, de los fines, de las labores de servicio público y de ese futuro en el que la ciudadanía es el cimiento básico (más que nunca hoy en día) de lo que debe ser un verdadero flujo comunicativo.

Consideramos que la radio ha sobrevivido a todos los soportes, espacios y formatos, y estamos convencidos de que así será durante muchos lustros. Las tecnologías son las grandes aliadas en este sentido. Si queremos conocer pormenorizadamente qué es la radio, este medio, hemos de leer la obra de Ángel Meseguer, que cuenta con una redacción magnífica, un estilo extraordinario y un vocabulario supremo. Nos encanta también el glosario, que permite e invita a entender los términos más empleados en este universo. La bibliografía es un modelo. Son muchos los libros aconsejados y que deben leerse para conocer la materia radiofónica. Es impresionante lo que aprendemos en estas páginas, y, además, de modo divertido, que es lo destacable.

La radio total

Está claro que una de las conclusiones de este libro es que la radio sigue viva, más que lo ha estado jamás, a pesar de las fragmentaciones de las audiencias y de las disensiones sobre los formatos válidos y los oyentes cosechados. Seguirá viva siempre que el público responda, y para ello hace falta que éste sepa lo que el medio le puede ofrecer, con las nuevas técnicas, con los más flamantes resortes, con las inmensas posibilidades que regala. Además, la radio es integral, total: brinda de todo, en todas partes, a todos los sitios, en cualquier momento, sin escenarios pre-determinantes… En lo que respecta a la actualidad radiofónica, no hay parangón en consideración a ninguna otra etapa de desarrollo mediático. Internet es “lo más”.

La radio en Internet es el futuro, es el presente continuo en el que estamos. Lo dice Ángel Meseguer, y lo avala con datos. No escribe por escribir, ni habla por hablar. Le damos la enhorabuena por el empeño, por los resultados, y porque seguro que proseguirá dando que destacar, y bien, como periodista y experto en medios masivos desde la óptica de su interactividad.

Nos sentimos orgullosos de haber apoyado esta iniciativa y de haber creído en la calidad de una investigación que, por excepcional, ha de aparecer con letras descollantes en cualquier reseña que se haga de ella. La valía profesional, ética y personal del investigador ha dejado una huella singular en este trabajo, cuya lectura es recomendable, así como su re-lectura. No dejen de tener presente este libro. Les enseñará multitud de conceptos, y, sobre todo, les hará reflexionar.

Juan TOMÁS FRUTOS.