martes, 24 de junio de 2008

Regalo divino

Prestamos ese cariño
que nos hace grandes
al perderlo,
pues volverá como esa Luna
que nos acompaña
en el ciclo del día,
que es tanto
como el círculo de la vida.

Nos dejamos llevar
por la corriente de una existencia
donde el azar
nos regaló la fortuna
de un aroma suspendido
en el aire
y que aprueba cualquier medida
que fomente el deseo
que nos profesamos.

Pedimos un poco de tregua
para analizar los criterios
de este momento
que se ha empeñado
en tenernos donde quiere.

Las destrezas de otras etapas
nos confunden en la mañana
que no tomamos el desayuno
de la afición real.
Hemos aclamado
algunas victorias
que nos quitan el paño
de los ojos.

Pedimos poco,
pero recibimos mucho.
Canto ante esos movimientos
que agitan el corazón.

He pensado en ti
durante años,
incluso antes de conocerte.
Los dioses deben
haberte enviado.
Eres su presente.

Juan Tomás Frutos.

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